lunes, 27 de diciembre de 2010

Dar, sentir, amar.

Hace unos meses, por tercera vez en mi vida, recibí la invitación para ser el paje de sus majestades reales, los Reyes de Oriente.

Acepte a la primera, ya se que se siente “pensé” pero es algo tan emocionante que siempre estarías repitiendo.

Por un día entrar en la magia de los sueños y compartir las emociones con nuestros pequeños, haciendo que la sonrisa y la ilusión formen parte de nuestra historia. Es para mi un honor poder ser el embajador de las ilusiones.

Repartir abrazos, dar la mano y desprender cariño y amor, es lo que te llena como persona.

Y es que año tras año, la magia de los Reyes Magos hace que el espíritu de la infancia vuelva a renacer en nuestros sentimientos.

Ser yo mismo, simplemente y dejarme llevar es lo que hace de este “trabajo de un día” el mejor de los trabajos.

Feliz Navidad.