Hace unos meses, por tercera vez en mi vida, recibí la invitación para ser el paje de sus majestades reales, los Reyes de Oriente.
Acepte a la primera, ya se que se siente “pensé” pero es algo tan emocionante que siempre estarías repitiendo.
Por un día entrar en la magia de los sueños y compartir las emociones con nuestros pequeños, haciendo que la sonrisa y la ilusión formen parte de nuestra historia. Es para mi un honor poder ser el embajador de las ilusiones.
Repartir abrazos, dar la mano y desprender cariño y amor, es lo que te llena como persona.
Y es que año tras año, la magia de los Reyes Magos hace que el espíritu de la infancia vuelva a renacer en nuestros sentimientos.
Ser yo mismo, simplemente y dejarme llevar es lo que hace de este “trabajo de un día” el mejor de los trabajos.
Feliz Navidad.