
Y un día me deje llevar y decidí morir y cuando nací, me di cuenta que era una bonita gota de agua, transparente, cristalina, pura y limpia, sin olor ni color, era el regalo de la libertar, de la pureza , ahora era una gota de agua libre, bailaba al son de las olas del mar, en medio del océano, sin ataduras, sin nada que me contuviera, viajaba a mi antojo empujada por el viento, siguiendo las corrientes y en compañía de otras miles de gotas, de almas que como yo tenían en su pasado la atadura de una vida humana y ahora compartíamos el mismo camino, el mismo danzar, todas al unísono, formando olas perfectas, sin temores ni rencores, sin tiempo que perder o ganar.
Sin importar si era de noche o de día, mañana o tarde, sin prisas ni miedos.
Era simplemente una gota de agua, una entre millones….
No hay comentarios:
Publicar un comentario