Subidos en nuestro caballo de Troya nos creemos inmortales, cabalgamos sin rumbo por las praderas de la vida, sintiendo que tenemos el control absoluto sobre nuestro mundo.
Nos creemos invencibles, como Dioses del Olimpo manejamos nuestras vidas a nuestro antojo.
El tiempo se antoja infinito pero no nos damos cuenta y nuestros días están contados, el final de la cuenta atrás esta llegando.
Lo que parece una eternidad, solo es una infinita milésima en el tiempo universal. Somos un flash de esta historia. Un simple parpadeo y todo habrá terminado, el final de la cuenta atrás ha llegado.

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