jueves, 5 de mayo de 2011

Adiós cielo azul



Me acerque a la ventana, desde donde puedo ver el parque. Los niños jugando, ajenos a todo lo malo que nos brinda la vida, sin sentir miedo de nada, felices y en su mundo.
Mientras el nuestro, el mundo de un adulto, se pudre por momentos, bombardeados por las malas noticias, esas que nos ponen en los informativos “guerras, asesinatos, violaciones, malos tratos, robos, terremotos” podría estar toda la noche escribiendo las pesadillas que nos comunican a diario.
Y a pesar de todo, seguimos sin temor, cada día, cada momento viviendo en este mundo.
Nos hemos adaptado, estamos domesticados, nos da igual que tengamos cuatro  o cinco millones de parados, que  estemos metidos en una guerra en Libia, que la nuclear de Fukushima este contaminando el planeta o que en Siria el gobierno este matando a su propio pueblo.
Arrastramos el silencio, nos callamos y mantenemos la mirada perdida.
Este mundo se pudre y hace mucho tiempo que las llamas se extinguieron, que somos como niños en el parque, felices y ajenos a todo.
Pero el dolor perdura.
Adiós cielo azul
Adiós cielo azul,
Adiós

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